Por Adriana de Jesús Casas Moreno Fotografía de Mylén En un pequeño barrio de Guadalajara, El Zalate, vivía Jorge. Había aprendido a ser feliz siguiendo sus propias reglas: no dejar de reír, no dejar de soñar y nunca perder un domingo de lucha libre. Sus ídolos eran muchos, pero dos reinaban en su altar personal: El Santo, con su máscara plateada, y Blue Demon, con la celeste y plata. Nunca los vio luchar en persona, solo a sus hijos, El Hijo del Santo y Blue Demon Jr., qui